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Limpieza de cutis: la clave para tener una piel sana

Existen dos tipos de limpieza: la de todos los días, que la podemos hacer solas, y la que debemos hacer periódicamente, en la que normalmente nos ayuda algún especialista. Sin embargo, sabiendo los pasos a seguir respecto de esta última, también podemos efectuarla en casa.

Hay quien opina que sólo hay que limpiar el cutis cuando previamente nos hemos maquillado, pero no es cierto. Una piel que no se limpia antes del descanso del sueño, siempre será una piel ajada. Porque aunque no la hayamos tapado con maquillaje al cabo de una jornada, en la piel se acumulan residuos propios, como en el caso del sudor o el sebo que expulsamos por los poros, o ajenos, como la contaminación y las partículas de polvo que se van depositando sobre nuestro cutis.

De manera que todas las noches es imprescindible que se repitan estos pasos: limpieza, tónico e hidratación. Estos tres pasos son innegables, pero se pueden realizar de muchas maneras. Actualmente existen muchos métodos diferentes.

Lo recomendable es elegir tres productos acordes con nuestra piel, pero también existen situaciones en las que no tenemos tiempo ni lugar para desarrollar este proceso. Para estos casos es recomendable acudir a las famosas toallitas desmaquillantes, que aúnan en un pañuelito todo lo necesario para liberar nuestra piel de impurezas y ofrecerle el agua que requiera. Pero la lista no acaba aquí: hay cientos de productos que harán que la limpieza diaria sea más cómoda y efectiva, adaptándose a todos los gustos.

Desde el agua limpiadora -para las que piensan que es imprescindible sentir el frescor- hasta los productos naturales y las recetas caseras. Con esto no basta. Es necesario que, de vez en cuando, se eliminen de raíz los puntos negros e impurezas que no desaparecen con la limpieza diaria. Así que no hay otra solución que sacar de nuestra piel todos estos lastres que no la dejan respirar.

Después de la limpieza

Eso sí, hay que tener en cuenta ciertos cuidados post-limpieza que ayudarán a que ésta sea efectiva durante mucho tiempo. Es importante saber que después de este proceso agresivo, el cutis está muy sensible y necesita recuperación. Para ello es conveniente relajarse durante un par de horas y no hacer esfuerzos en ese período, para que la piel pueda volver a su estado normal. Otro consejo es que no se toque el rostro, ya que los poros están abiertos y continuarán así durante 24 horas, por lo que cualquier partícula puede resultar peligrosa para ellos y hacer infructuosa la limpieza. Como consecuencia es importante que hasta transcurridas las 24 horas no se aplique maquillaje. Por último, hay que señalar que después de vaciar los poros es conveniente aplicar una buena hidratación acorde con el tipo de piel.

Los sí y los no de una limpieza profunda

La piel de la cara es mucho más delicada y fina que la del resto del cuerpo. Por eso es fundamental limpiarla, nutrirla y humectarla, sin excepción, todos los días.


• No se lave la cara con agua demasiado caliente o muy fría, porque se dañan los capilares.
• No use cremas espesas para demaquillar los ojos; elija en su reemplazo un algodón embebido en agua tibia y aceite para bebés.
• Las cremas nocturnas no deben ser demasiado densas, ya que tapan los poros; durante la noche la piel necesita respirar y descansar.
• No se demaquille con pañuelos de tissue, porque las partículas del papel se incrustan y dañan su piel.



Limpieza de cutis en casa

Liberarse de los puntos negros puede ser una tarea simple, que puede realizarse en la propia casa. En una cacerola grande se coloca un poco de agua y se lleva a punto de ebullición. Mientras, se busca un espejo de mano (si tiene aumento, mejor), una toalla y un granulado de limpieza que elimine células muertas. Después se acerca la cara a la cacerola, cubriendo los costados del rostro con la toalla. El efecto del vapor ablanda las impurezas y permite que se aflojen con más facilidad. Luego se puede optar por aplicar la crema de limpieza o la loción granulada, con las yemas de los dedos bien limpias, en círculos ascendentes.

Un truco antes de empezar: humedezca sus dedos con agua caliente para facilitar el trabajo. Luego enjuague con agua tibia a fría.

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